La importancia de planear en familia

“Planeamos para ser efectivos, no para controlar, el propósito siempre debe ser: conexión familiar”
- Elena Soria

 
 

Empecemos por entender qué significa planear. Se refiere a la acción que implica la elaboración de un plan o proyecto de trabajo, estudio o de alguna actividad a realizar a futuro. El concepto recalca que los planes son verbos-acciones, no solo deseos, requiere que “elaboremos”. Por otro lado, son para llevar a cabo en el futuro, es decir, no podemos llamar planes a una idea que surgió momentos antes de que se llevará a cabo.

¿Por qué es importante que como padres planeemos? 

  • Ser proactivos en planear nuestras actividades cotidianas ayuda a bajar los niveles de estrés en nuestra familia.

  • Nos permite establecer metas en conjunto para así proveer seguridad a nuestros hijos al hacerles saber hacia dónde nos dirigimos.

  • Es vital para ahorrar recursos: tiempo y economía, por ejemplo. 

  • Ayuda a mejorar y armonizar las relaciones entre padres e hijos, ya que el mensaje que como padres enviamos es el de pertenencia. (todos somos escuchados, tu opinión es importante y tus aportaciones son buenas).

  • Además, nos permite ser intencionales en crear momentos para estar con nuestros hijos (el propósito principal).

Nosotros tenemos un Dios planeador. Él es nuestro mejor ejemplo de un padre que en amor planea y, por lo tanto, tiene metas bien definidas. 

Desde un principio tuvo un plan y un propósito para su creación (génesis 1-2, todo la creación fue considerada buena), posteriormente diseñó un plan redentor para volver a tener comunicación con sus hijos.  

1.- Dios hace planes y conoce los detalles de dicho plan para cada uno de nosotros. 

2.- Sus planes son buenos, (justo como los deseos que los padres tenemos para nuestros hijos.)

3.- Sus planes tienen propósito: quiere darnos un futuro y una esperanza.   

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11


 
 
 
 
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