¿Cómo enseñar a nuestros hijos a tomar decisiones?
…”te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.”
Deuteronomio 30:19
En una ocasión, una de mis hijas me dijo “¡mamá qué difícil es tomar decisiones!”. Nunca he olvidado el tono de frustración que utilizó cuando me lo dijo… tenía tan solo 6 años y yo le pedía que eligiera entre dos cosas que ella quería. Cada vez que recuerdo esta expresión, pienso precisamente en que ella tenía toda la razón: tomar decisiones no es fácil, especialmente si nadie nos enseña a hacerlo. Por eso los padres debemos comprender que parte de nuestra responsabilidad es guiar a nuestros hijos a saber elegir.
En Deuteronomio 30:19 Dios nos ilustra esto:
… te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre la bendición y la maldición. Elige, pues, la vida, para que vivan tú y tus descendientes.
Para visualizar la importancia de esto, piensa en los antónimos de la palabra decidir: dudar, titubear, vacilar, temer, ser tímido o inseguro. Luego, considera sus sinónimos: resolver, determinar, atreverse y disponer.
¿Cuáles de estos atributos te gustaría ver desarrollados en tus hijos? Es bueno que comprendan que, aunque puede ser difícil tomar decisiones, esto traerá libertad y formará liderazgo en ellos mismos.
Hoy en día es más importante que nunca que enseñemos sabiduría y responsabilidad a nuestros hijos desde una temprana edad para que no crezcan sin carácter, siempre culpando a otros por su falta de disciplina o sus malas decisiones. No solo eso, sino que hay que preguntarnos, ¿qué pasará cuando ya no estemos? ¿Qué pasará cuando nuestra voz ya no sea la única ni la más importante que nuestros hijos escuchen? ¿Quién decidirá por ellos?
¿Pero cómo lo enseñamos?
1.- Los padres necesitamos mostrarles el panorama completo, tan completo como la madurez de tu hijo te permita.
2.- Los padres requerimos pensar, planear y finalmente dar opciones formando en ellos esa madurez de pensamiento.
3.- Necesitamos ayudarlos a pensar tanto en los efectos inmediatos de sus decisiones como en los efectos futuros.
Por supuesto, los padres seguimos a cargo de las decisiones finales. Estamos hablando de entrenar y capacitar a nuestros hijos, no ceder nuestro papel como padres. Si no tomamos esto en cuenta, estaríamos entregándoles a nuestros hijos una responsabilidad que no les pertenece: la nuestra.
Muchas veces parece más fácil dejar que ellos propongan, decidan y finalmente exijan, porque dentro de la paternidad hay poco tiempo y mucho cansancio, pero nuestros hijos necesitan que sigamos ejercitando nuestro rol y autoridad.
Cuando establecemos prioridades firmes y mantenemos nuestro enfoque en ellas, podemos guiar mejor a nuestros hijos en la toma de decisiones. Les mostraremos no solamente a tomar responsabilidad por sus vidas, sino a evaluar las opciones con base en sus valores y metas y llevar un estilo de vida congruente con sus prioridades.
El convertir esta práctica en algo común en casa y enseñarla a temprana edad ayudará a nuestros hijos a desarrollar autodisciplina, adquirir sabiduría y formarán una sólida base emocional, moral y lógica para enfrentar la vida con éxito. Estos son los mejores regalos que les podemos dar.