¿Cómo lograr una comunicación familiar saludable?

 

“La forma en que hablamos con nuestros hijos se convierte en su voz interior.”
– Peggy O’Mara

 
 
 

La comunicación dentro de la familia determina la manera en que nuestros hijos expresan sus emociones y sentimientos, del mismo modo que modela la manera de comunicarse con los demás.

 

Esto es importante porque la comunicación es una actividad holística: abarca todo lo que somos como seres humanos. A veces subestimamos esta transmisión de información, pero en realidad, la comunicación humana es como construimos verdaderos vínculos, al dar sentido a la expresión de emociones, experiencias, conceptos, aspiraciones y un sinfín de cosas que van más allá de los datos y hechos de algún tema.

La comunicación familiar saludable toma en cuenta tanto el contenido de las palabras, tono y acciones como la intención detrás de estas.

La pregunta más importante aquí es: ¿estoy comunicando realmente lo que deseo comunicar? ¿Mis hijos perciben un mensaje distinto a lo que creo que estoy transmitiendo? Si ellos están recibiendo algo diferente a lo que queremos comunicar, quiere decir que la conexión está fragmentada.

Como padres necesitamos recordar que la comunicación se trata de dos, de un emisor y un receptor, además, no podemos pasar por alto el hecho que ese emisor y receptor son cambiantes; los padres no debemos ser solo emisores, por el contrario, los padres específicamente requerimos ser receptores; es decir; aprender a escuchar.

Escuchar es una habilidad la cual es aún más difícil de pulir que la de hablar, es por eso, que desarrollarla requiere de intencionalidad, lo importante es aprender acerca de la escucha activa, la cual requiere paciencia, comprensión y sobre todo empatía.

Al escuchar necesitamos prestar atención, para así, percibir, atender e intentar comprender más a nuestros hijos, ya que por medio de este verbo mostramos amor.

La Biblia también nos habla acerca de la comunicación asertiva en:

Santiago 1:19: Mis amados hermanos; quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.

Te invito a que juntos aprendamos de este pasaje:

1.- Al hablar se dirige a nosotros: con amor. (Se nos llama: “amados”)

2.- Nos expresa propósito: “quiero que entiendan lo siguiente” (el propósito del pasaje es que aprendamos algo).

3.- Nos aconseja la escucha activa: “sean rápidos para escuchar, lentos para hablar”.

4.- Finalmente nos lleva sabiamente hacia el control de emociones y/o dominio propio: “y lentos para enojarse”.

Imagina cómo sería el ambiente en casa si tanto padres como hijos tomáramos estos sencillos consejos? , que resultados tan increíbles tuviéramos en nuestra forma de comunicarnos y por lo tanto, en relacionarnos.

En estas próximas semanas, estaremos dándote herramientas para provocar, mantener o recuperar la conexión con tus hijos sin importar la edad que ellos tengan, es nuestro deseo que llenes tu corazón de esperanza y estes expectante de los resultados que experimentarás al aplicar estos principios.

 
 
 
 
 
Anterior
Anterior

El regalo de ser padre