Cómo ayudar a mis hijos a gestionar su frustración.
“Más vale una mano llena de descanso que dos puños llenos de trabajo y correr tras el viento.” – Eclesiastés 4:6
La frustración es una emoción que todos los seres humanos experimentamos; sin embargo, cómo cualquier emoción es importante que aprendamos a gestionarla; y a su vez; enseñar a nuestros hijos a hacer lo mismo.
Pero, ¿cómo lo hago? Te comparto 5 puntos que podrán ayudarte a enseñar a tus hijos a manejar la frustración:
1.- Permítele realizar actividades cotidianas:
Si nunca exponemos a nuestros hijos a hacer las cosas por sí mismos, ellos no aprenderán; te invito a que lo dejes hacer lo que pueda hacer, aunque se equivoque, lo haga mal, tarde más tiempo que de costumbre o no lo haga de la forma que a ti te gusta. Cuando les permitimos hacer las cosas les ayudamos a percibir que son competentes y capaces de conseguir las metas que se proponen, esto es fundamental para poder desarrollar una buena autoestima.
2.- Permítele equivocarse:
Cuando cometa un error, no se lo arregles tu. Más bien apóyalo y anímalo a volver a intentarlo; si tu hijo es pequeño aún; puedes darle alternativas y a su vez conforme la edad avancé deja que el mismo las busque y las ponga en práctica. Dale palabras de afirmación en todo momento; de tal manera que sienta seguridad de volver a intentarlo y reparar el error.
3.- Sé un ejemplo a seguir.
Los padres no podemos enseñar algo que no sabemos; la gestión de emociones es definitivamente algo que necesita modelarse. Ya que es a través de nosotros que nuestros hijos aprenden a estar en la sociedad. Tal vez, este sea un buen momento para revisar tu manera de enfrentarte al fracaso y la frustración, ya que ellos al verte aprenderán que esa es la manera adecuada de gestionar dichas emociones. 4.- Ayúdale a gestionar la frustración de forma constructiva;
Es decir; que sepa reconocer que está atravesando por ella, pero a su vez está avanzando, aprendiendo. Esto le dará descanso porque le permitirá reconocer el trabajo de sus manos.
Eclesiastés 4:6
”Más vale una mano llena de descanso que dos puños llenos de trabajo y correr tras el viento.”
4.- Desactivando el enojo:
Que importante es que nuestros hijos sepan identificar la emoción de frustración, ya que al ponerle nombre automáticamente desactivan el enojo y cualquiera de sus actitudes derivadas del mismo cómo: la agresividad.
Después de validar su emoción; podemos ayudarles a regularse por medio de técnicas de respiración y relajación sencillas.
Un ejemplo como el siguiente:
Instrucciones: Meter el aire y sacarlo lentamente (cinco segundos / cinco repeticiones).
• Acostados boca arriba, colocar un pedazo de papel higiénico sobre la boca y nariz.
• Pedirle a la niña o niño que meta aire y sople para que levante el papel.
Este tipo de actividades ayudan a nuestros hijos a validar liberar la emoción.